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Retornar a la calma y desacelerar el ritmo de vida actual debe comenzar desde el hogar. Este es el precepto esencial del concepto ‘slow’, una tendencia que llegó para quedarse como propuesta de diseño para viviendas unifamiliares.

Con el pasar de los años el “menos es más” ha venido ganando espacios en el diseño y la decoración. Atrás quedaron esos espacios repletos de adornos suntuosos, grandes muebles y todo tipo de objetos que hacían pesados los ambientes.

Entre todas las tendencias actuales hay una que se está imponiendo con fuerza: la casa unifamiliar de concepción ‘slow’, la cual está centrada, más que en la decoración, en la actitud de quien va a decorar su vivienda. Es más que un estilo, es todo un movimiento que está inspirado en la vida calmada, sin estrés, invitando a quien habita la casa a estar en un ritmo pausado y tranquilo disfrutando de todo lo que tiene a su alrededor.

Esta corriente basada en la desaceleración y vivir calmadamente el tiempo presente, que en inicio se conoció como ‘Slow Life’, nació en Roma, Italia, como sinónimo de protesta cuando abrieron un local de una conocida marca mundial de comida rápida en la Piazza di Spagna. Se formó todo un movimiento en contra de la estandarización de la cultura gastronómica.

Hoy en día es un concepto global que tiene como finalidad bajarle intensidad al ritmo de vida, para darle paso a actividades que busquen la felicidad. En esto el ambiente en el que se vive forma parte fundamental, ya que contribuye a la paz. La casa debe ser un espacio equilibrado y armónico que conduzca a la relajación, lo que tiene una extraordinaria repercusión en la relación familiar.

Algunas características del ‘slow deco’

Son varias las características predominantes que tiene el estilo ‘slow deco’ que lo ha convertido en tendencia. Tanto, que diseñadores de interiores y arquitectos quedaron “enganchados” con este concepto y así parece que será por mucho tiempo.

En una casa de este estilo habrá, en su mayoría, espacios abiertos, para que haya más comunicación entre los ambientes. En este sentido, en este tipo de diseños se evitan en la mayor medida posible instalación de tabiques, incluso, de puertas.

El comedor, el salón y la cocina deben estar lo más conectados posible, por lo tanto se buscará que no haya obstáculos en estos espacios. Y es que una premisa de este estilo es que no haya ambientes recargados, esto favorece la limpieza y el orden, esto último un factor esencial en el concepto slow.

Y es que todo proyecto de vivienda unifamiliar que se conciba a través de este estilo debe procurar ambientes que mantengan equilibrio y armonía. En tal sentido, un aspecto fundamental es la distribución de los espacios, de tal manera que estos sean despejados, haciendo que los recorridos sean fáciles y cómodos.

Se busca que haya espacios que promuevan la relación familiar y el desarrollo de actividades que puedan hacer juntos, aunque también hay cabida en otras áreas para la individualidad.

Otro factor importante en este concepto es la presencia de la luz natural, al tener consciencia de lo beneficiosa que es para la salud, además de aportar frescura y hacer los ambientes más agradables. Algunos recursos pueden ser útiles como el uso de cortinas con texturas livianas y no recargar con mobiliario u otros objetos que interfieran en el paso de la luz.

Algo que también se debe tomar en cuenta, es que al momento de distribuir los espacios hay que destinar un área que sea un rincón personal. Se trata de una zona especial en el que quien allí permanezca, se pueda reconectar consigo mismo, reflexionar y también poder desarrollar un hobby como pintar, escribir o leer.

Lo natural toma protagonismo

Si algo es característico de las casas concebidas bajo el concepto de diseño ‘slow’ es su conexión con la naturaleza, por lo que si la vivienda tiene espacios exteriores estos suelen ser aprovechados al máximo. 

Este concepto arquitectónico incluye, de ser posible, un jardín o al menos una terraza o balcón, los cuales deben ser considerados como espacios abiertos integrados a la vivienda. 

La tendencia ‘slow deco’ sugiere el uso de materiales sostenibles, lo que debe iniciar desde el hogar. Esto abarca madera, ladrillo, piedra, pinturas ecológicas y más. Esto supone “decir adiós” a columnas o piezas metálicas, es decir, todo lo relacionado con el concepto de diseño industrial. Lo que se busca es que en el ambiente se respire naturaleza, que sus habitantes lo sientan.

En lo que se refiere a textiles se prefiere el uso de tejidos naturales y no los sintéticos. Lana, yute, algodón, lino, entre otros, son frescos y dan texturas hermosas, además reducen las alergias.

Decorar con plantas es además algo esencial en este estilo inclinado hacia lo orgánico. Rodearse de ellas en los espacios brinda numerosos beneficios: proporcionan frescura y, además, purifican el aire. A esto hay que sumar el hecho de que hay plantas naturales muy hermosas que dan toques únicos en todos los ambientes. Aparte, cuidarlas es un pasatiempo entretenido y relajante.

¿Y los colores?

En lo que respecta a la paleta de colores, este tipo de diseños se inclina por los tonos claros y neutros, ya que aportan una sensación de relajación y dan luminosidad. Los colores orgánicos y tonos tierra son adecuados, obviamente sin dejar de lado el color blanco que es esencial. 

Para dar un toque original la propuesta puede tener matices de verde y azul, siempre en los tonos más suaves posibles.

Habitaciones para descansar

En el caso de las habitaciones, esta corriente se inclina a lo que llaman “dormitorio terapéutico” que persigue dos fines principales: la relajación y el descanso, todo orientado a la regeneración. Se buscará aprovechar mejor el espacio, con armarios prácticos, además, y muy importante, de evitar a toda costa que sea un espacio propenso a los ruidos.

Una recomendación que siempre se hace como parte de este concepto es no tener aparatos electrónicos en las habitaciones, al estar científicamente comprobado que interrumpen el descanso.

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